Cuadragésimo tercera: Arriba y abajo
Mi desconocida:
Se eleva al cielo claro y transparente, trepándolo desde sus propias ramas, aupándose, alcanzando la cima y mirando al mundo.
Ella se ha quedado abajo, tendida, esperando un sol que la bese.
Arriba
se aprieta el mundo.
Abajo se abre una sábana
sin esquinas
preñada de casas
como ropa blanca
tendida al sol.
Giralda. Sevilla
