Trigésimo octava: Mingo
Mi desconocida:
Cuando mi amigo Longinos dice, mi señora, es que estamos en compañía de alguien ajeno. Digamos que habla en traje de calle. Si no fuera así; es decir, si hablase en traje de faena, Longinos diría la paisana y todos entenderíamos sin mayor explicación. Y es que mi amigo Longinos, que presume de ser hombre de mundo, dice saber cómo se habla a cada audiencia.
Sin embargo, cuando Mingo dice mi señora, uno ha de entender que no se refiere a su mujer. Se refiere a la esposa de su patrón. Y entonces, los músculos de su cuerpo se concentran en una venerable reverencia.
Cuando la señora le mira, él interpreta.
Si le mira de abajo a arriba, sabe que el patrón, ese día, y por supuesto esa noche, no estará en casa. Que se ha ido de viaje.
Si le mira de arriba a bajo, es que ya ha regresado.

La Piedad. Bernardo Torrens
licencia de ocupación del mundo Espera Hasta que ella te mire
como la miras a ella Espera Hasta que se ponga verde el semáforo
para peatones de segunda Espera Hasta que el registrador de la propiedad
te llame por tu nombre de pila Espera Hasta que reparen el aire acondicionado
en tu cayuco de vuelta Espera Hasta que pongan
alfombras rojas en tu pasarela Espera
Cuando mi amigo Longinos dice, mi señora, es que estamos en compañía de alguien ajeno. Digamos que habla en traje de calle. Si no fuera así; es decir, si hablase en traje de faena, Longinos diría la paisana y todos entenderíamos sin mayor explicación. Y es que mi amigo Longinos, que presume de ser hombre de mundo, dice saber cómo se habla a cada audiencia.
Sin embargo, cuando Mingo dice mi señora, uno ha de entender que no se refiere a su mujer. Se refiere a la esposa de su patrón. Y entonces, los músculos de su cuerpo se concentran en una venerable reverencia.
Cuando la señora le mira, él interpreta.
Si le mira de abajo a arriba, sabe que el patrón, ese día, y por supuesto esa noche, no estará en casa. Que se ha ido de viaje.
Si le mira de arriba a bajo, es que ya ha regresado.

La Piedad. Bernardo Torrens
No te levantes aún
Hasta que te den por escritolicencia de ocupación del mundo Espera Hasta que ella te mire
como la miras a ella Espera Hasta que se ponga verde el semáforo
para peatones de segunda Espera Hasta que el registrador de la propiedad
te llame por tu nombre de pila Espera Hasta que reparen el aire acondicionado
en tu cayuco de vuelta Espera Hasta que pongan
alfombras rojas en tu pasarela Espera