Vigésimo segunda: El regreso
Mi desconocida:
He vuelto, tal y como había previsto a la ida: cansado, con más amigos, más vivencias, con más horas de andadura y más paisajes. Con el cuerpo más duro, la piel más morena y la barba más larga.
He vuelto con más ganas de vivir y de escribir.
He visto la ilusión en cada curva, le he hablado a mi vida en cada descanso y he añorado la vuelta cada noche. He llegado con el cansancio del satisfecho.
He traído conmigo, también, los respetos del camino. Y los dejo a sus pies.

Más juntos
Por fuera de la catedral se encoge la tarde en su lecho. Por dentro, un hilo de luz calienta la penumbra. El silencio protege a la piedra. Cualquier cosa se dice en un susurro, cualquier mirada se apoya en un silencio. El silencio y la piedra están tomados de la mano. Y se sientan juntos. .