Vigésimo primera: Me voy al camino
Mi desconocida:
Me pongo encima todos los siglos y también algunos años jacobeos. Me revisto de humilde. Me lo creo. Me voy a caminar. A ver, a conocer, a hablar. A hablarse a uno mismo. A mirar hacia afuera y a descubrirse por dentro. A pasar por las calles más principales de las aldeas más olvidadas. A darle los buenos días a quella anciana que sale a saludar, cada mañana, desde de la ventana de siempre. A decirle adiós a las pequeñas mezquindades, y hola al sol que nace en el horizonte.
Cuando vuelva, lleno de vivencias y polvo, el saludo será para ti. Lo haré después de darme un baño y recortarme la barba. Te diré hola y te dedicaré un poema. Como siempre. Con la fantasía del niño ilusionado y la torpeza del iluso inconverso. Me cortaré los rizos de los recuerdos y haré una coleta de niña virgen con las vivencias más inocentes.
Te lo prometo, si es que puedo.
.

.
Camino
Quién me mostrará el paisaje que me llena. Quién me ofrecerá la sombra, en la canícula del indudable desconsuelo. Quién me arropará en el frío de la nostalgia cuando llueva. Quién me dará agua fresca, en cada pueblo. .