Decimonovena: Francesca Johnson
Dejar a un lado tu vida por tres días. Volver a sentir como una adolescente.
Sentir que las piernas no son una excusa para arrodillarse y fregar el suelo. Que la falda no es un trapo con el que revestirse para quitar el frío. Que el cuerpo no es un peso que soportar. Que la vida no es un trabajo.
Por el contrario, sentir que la falda es un vuelo por donde llega el aire. Sentir que las piernas son las escalas del amor. Que el pecho es un martillo. Y el vientre, un peligro.
Apretar la falda y estrujarla contra las piernas mientras te decides. Dejar que las manos frenen los deseos mientras piensas. Sólo mientras piensas; para luego, cuando te has decidido, soltar el freno con ilusión y sonreír.
