Decimoséptima: En mi aldea ya salió el sol
Qué tiene la hierba, que sabe a mojado?
A tumbado, a mazado… A oculto y a deseo… A deseo oculto, tumbado y fresco…
Entrar en la hierba cuando se abre…
Se lo dijo a sí mismo, sin decir palabra.
Ella, que lo miraba en silencio, lo sintió en su cuerpo.
Después de consumida la primera mirada, él se fue desprendiendo de lo obvio; despacio, sin dejar que las cosas fueran más importantes que sí mismo. Así se quedó: de pié, desnudo y erguido. Se mostró al mundo en silencio, ante un sol que, respetuoso, se iba retirando.
Ella abrió una cama entre la hierba. Se echó en ella y lo esperó.

Hierba
Me tumbo sobre ella. Sobre la hierba. . El olor de aroma, de hierbabuena, es el olor de ella. El de la hierba. . La hierba alta se muestra erguida. Cuando se tumba, se queda plácida dispuesta, dulce, tranquila. . Es tan fresca, tan excitante… Me mira a los ojos al acostarse. . .