Friday, June 29, 2007

Decimosexta: Despeinada

Mi desconocida:

Te supongo tranquila, detrás de tu anónima trinchera, sonriéndole confiada a un inocente juego de palabras.

O quizá, imaginando una aventura soft, entre algodones y plumas, en una habitación tranquila, de cama amplia, sábanas limpias y vistas agradables.

Ella era capaz de salir a la luz, soltar los botones de su pecho, deshacer el orden de lo cotidiano y provocar un pequeño torbellino.

Era capaz de mostrar su lencería en una habitación estrecha, de un hotel ruidoso, de un barrio más que sospechoso, de una ciudad tercermundista.

Yo te deseo, con los botones al aire, con la mirada envuelta en sonrisa y la sonrisa en mensaje.

Y aunque sea en habitación tranquila, en cama amplia, con sábanas limpias y vistas agradables, yo te deseo despeinada.

 

La habitación tranquila

.
La habitación tranquila
La cama amplia
Las sábanas limpias
Las vistas agradables
.
Los cuerpos cercanos
El pensamiento turbado
El gesto elocuente
La mirada perdida
.
Las distancias cortas
Los juegos prohibidos
El pelo revuelto
Las sonrisas cómplices
.
Los cuerpos tendidos
Las manos abiertas
Las bocas mojadas
La sangre allí
.
El vientre expectante
El caballo galopando
El pecho abierto
Las piernas más
.
La tormenta en la tarde
El sueño en la noche
La luz en la mañana
Y el beso de la paz
.
La habitación tranquila
.
.
Posted by Ático at 23:13:04 | Permalink | Comments (9)