Friday, March 23, 2007

Segunda: Acurrucado

 

Mi desconocida:

Acurrucado en la esquina discreta de un recuerdo, acostumbrado a frecuentar su visita cada noche, no es más que un hombre amarrado a una imagen.

Ella no era un simple recuerdo. Lo hubiera sido todo, si existiera el todo.

Acurrucado en el vacío, se deja mecer por la nostalgia, que se escurre tibia entre sus piernas, como si se orinase encima todos los recuerdos agradables sin moverse. Es un hombre inmóvil.

Acurrucado en su intención, en su vana intención, en los muchos y dolorosos esfuerzos del pasado, doblegado por ellos, se siente un hombre viejo, que ha de girar la cabeza para poder contemplar, en el calendario, su olvidada fecha de caducidad.

Acurrucado en la escalinata de una iglesia pija, por donde pasan todos los días las miradas transparentes, las pisadas discretas y las personas decentes, se siente un ser pequeño y desagradecido.

Acurrucado en la esquina discreta de un recuerdo, se mira.

 

 

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La esquina discreta del recuerdo

Me veo en la esquina discreta de un recuerdo.
Me descubro tenue
y con mis costuras un poco deshilvanadas.
Quizás esté buscando una luminaria nueva
en medio de un desierto ciego;
quizás la libélula
que me deslumbró una noche.
Era, ella, una diadema imantada
que dejaba, tras de sí,
aquel olor a sándalo.
Era ella, seguro
.
.
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Posted by Ático in 23:27:24 | Permalink | Comments (5)