Sunday, January 4, 2009

Sexagésimo cuarta: Decíamos ayer

                         (El verso de cada día)


Mi desconocida:

 

                        

¿Por qué se para el poeta

en la pendiente

y se sienta solo, sereno, sano de sustancia y soledad

y levanta el gesto

como perro cazador
huérfano de ideas, de pasiones y perdices

para no oler sin pensar

ni tragarse el humo de lo cotidiano?


                                   II
Seguro que caminó para otra cosa
que cubrir un trayecto.

                     

         III

¿Por qué no sabe preguntarse

(si no ha embrutecido antes)

si ya se ha prostituido la intención y la palabra?

                      
                            IV

Estoy seguro de que se atropella con la respuesta

y de que la respuesta será siempre

un pavo real
con ojeras de noctámbulo

                            V
Quizá el poeta no sea más que un ruiseñor pobre
que habla para todos
y para nadie.
Y que nadie le tira la moneda
en su viejo sombrero
seguro de que morirá de insigne pobreza.

                           VI
De que se morirá digno y sucio
por dentro y por fuera.
Más por dentro que por fuera.
Y de que no es eso.

                           VII
Estoy seguro de que el poeta morirá de frío navideño
que es un morir  tópico
como el morir del capón
seguro de que ser capón es más que ser mendigo
que cumplió con el recado de su vida.
De que ha sido eso.
 

 

Posted by Ático at 19:26:00 | Permalink | Comments (3)

Monday, July 21, 2008

Sexagésimo tercera: Espera incierta

Mi desconocida:
Él ya no quería verla. Quizás, si se le hubiera preguntado antes, habría respondido de un modo diferente.
Pero, ahora, cuando ya se le fueron las ganas de volver y la nostalgia se había apoderado de las ilusiones; ahora, cuando el sentimiento se volvía oscuro, no se atrevía a preguntárselo.
Ahora era tarde. Había pasado el carnaval.
A veces pensaba que ya no quería volver a verla. A veces, pensaba que sí.


                                                                                                                                                             Víctor Wang


La casa te está esperando


De pié, como esperan los amantes inquietos
en el andén.

Vacía.
Con ganas de llenarse de ti.
Mirando al horizonte.
Deseando sentir que entra tu llave
y llega tu hola
y que vuelve a sentir la planta desnuda de tus pies
al recorrerla.

Con las ventanas muy abiertas
y los brazos también,
la casa te está esperando.

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Sunday, July 13, 2008

Sexagésimo segunda: Sólo recuerdo

Mi desconocida:
Sólo recuerdo que acariciaba con la mirada, que la dejaba caer como quien deja caer parte de sí. Como un regalo.
Sólo recuerdo que, al despedirse, puso su mirada sobre mí como una mano de amigo sobre el lomo de un gorrión.

 
                                                                                                Ennio Montariello


Mis ausencias recuerdan tus ojos serenos


Son tus ausencias
las que rasgan la tarde pensativa.

Son tus miradas
las que enredan pegadas al recuerdo.

En mi retina mantengo
archivados
como relatos soñados
como los libros más amados de mi librería
unos ojos serenos que me miran.

Limpios, amables, sinceros;
enteros de amor y paciencia.

Mis ausencias están en tus ojos serenos.

 

Posted by Ático at 21:28:17 | Permalink | Comments (1) »

Sunday, July 6, 2008

Sexagésimo primera: Realidad perpleja

Mi desconocida:
Cada vez que llegaba, lo veía pasar como si nada.
Todas las tardes que anunciaban su llegada, se ponía el vestido aquel, se vestía en la mirada aquella y se pasaba por el muelle que un día fue de despedida.
Luego, cuando el gran barco llegaba, lo veía pasar como si nada.


                                                                                             Javier Arizabalo

De no volver a verte

De no volver a verte, mañana.

De llegar al puente
y encontrarlo desnudo
por abajo y por arriba
y mirarle las enaguas
y descubrir a alguien
escondido en sus ojos
de verde transparente.

De llegar a la luz
cuando amanece
y saber
que tu mirada de ilusión
se ha bajado ya, más que deprisa,
en la última estación de cercanías.

De llegar a olvidarte, tengo miedo.
Aunque no lo confiese, tengo miedo
de no volver a verte,
mañana.

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Sunday, June 29, 2008

Sexagésima: Ella

Apareció un día, mimosa y llorona, atravesada por los desgarros de una pérdida.
Se revolvió al día siguiente, repleta de fuerza, azuzada por los caballos de la vanidad destartalada.
Pidió disculpas y se le vieron los sentimientos. Sin ropa interior.
Amó, gozó.
Dio, suplicó.
Golpeó la cara de su amado con ese abofetear inocente que sólo ella sabía.
Se hizo querer como una niña sin abrir, como una fruta, como un pájaro en peligro.
Se fue, un día de sol.


                                                                                                                        Luis de la Fuente

 

Claroscura


Se bajó las bragas
y era oscura
como el deseo irrefrenable del lobo desahuciado.

Dura, amarga, inequívoca.

Se quitó el vestido inmaculado
y era clara
como la luz diáfana que traspasa y tiñe mi celosía.

Suave, dulce, indescifrable.

Era clara y oscura,
tierna y terrible,
frágil y fuerte,
mimosa y mordaz.

Era clara y oscura. 

 

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Friday, June 20, 2008

Quincuagésimo nona: Valores

Mi desconocida:
Dice una señalada tradición que, cuando Roma hacía valer su derecho en  más de las tres cuartas partes del Mediterráneo, fue ajusticiado un joven y, de resultas, condenado a morir colgado de una cruz, formada por dos troncos de madera, en un monte de la ahora Cisjordania.
El joven, que había tonteado con la filosofía y la teología, sin llegar a nada de provecho, acabó con su mente y su voluntad al servicio de ideas peregrinas y no por eso menos peligrosas para las gentes de bien, algunas de las cuales le seguían de modo inocente e irresponsable.
Hubo de actuar la autoridad moral para poner las cosas en su sitio.
Nostálgicos hay, que aún defienden aquellas ideas equivocadas, que hubiesen llevado al pueblo de Dios a la lujuria y a la irreverencia, como ya había ocurrido en otros tiempos.
¿Adónde, sino, podría llevar la falta de principios y de valores que permitían confundir a la mujer decente con la prostituta, al justo con el pecador y al hombre de honor con el arrastrado?
Como es dicho, aún quedan nostálgicos que defienden con tozudez las ideas de aquel joven y condenan su castigo.
Sin embargo, cualquier persona sensata entenderá que se hubo de hacer lo conveniente. Es más, no creo que sea difícil intuir la indudable intervención divina en la mano de las autoridades que tuvieron la responsabilidad de juzgarlo, condenarlo y ejecutarlo, devolviendo al pueblo humilde el sentido de la justicia y de la honestidad, valores y principios que nunca debieron haber sido puestos en riesgo.


                                  Dibujo: Jesús Quiroga

Casi conseguido

Nosotros tenemos los valores.
También tenemos los principios.
Sólo nos faltan los escrúpulos.

Posted by Ático at 10:04:28 | Permalink | Comments (1) »

Sunday, June 15, 2008

Quincuagésimo octava: Antes de sentarse

Mi desconocida:
Antes de sentarse, miró a lo lejos. Antes aún de mirar, se sacudió el polvo del bajo de los pantalones. Antes aún de sacudirse el polvo, lo pensó. Antes de pensarlo, venía andando.


                                                                                                                             Diego Segura Carmona


 

Preludio

No maldigo la vida que he vivido
ni me veo en las vísperas
de un fin
ni siquiera en el ocaso
de vida y circunstancias.
Sólo estoy esperando.

Posted by Ático at 21:58:41 | Permalink | Comments (1) »

Sunday, June 8, 2008

Quincuagésimo séptima: Mirando atrás

 

Mi desconocida:

Estos días, mi amigo Longinos persevera en su lucidez, aunque para ello utilice una cierta nostalgia, retales malcosidos de la vida y restos de existencias.
Se diría que hace liquidación.

Barco de madera

Hombre maduro, barco de madera,
historia creciente, proyecto menguante.
Término.

Aguas calmas, tranquilas.
Equilibrio sobre el centro grávito.
Vivo en paz y en paz palpito.
Siento deseos de agradar.

Sueños de tormentas.
Ilusión de pura sangre retirado
a las cuadras. Añoranzas.

Naves quemadas en una noche de verano.
Evidencia constatada
de que tras la tempestad vuelve la calma.
Retorna el sosiego. Recupero.

Esta mañana he despertado con agujetas en el alma.

Posted by Ático at 19:41:53 | Permalink | No Comments »

Saturday, May 31, 2008

Quincuagésimo sexta: A contracorriente

Mi desconocida:
Mi amigo Longinos dice que cuando estaba embarcado y tenía miedo se buscaba gresca en el muelle, si estaba en tierra, o se ponía en proa si estaba en la mar.
Longinos nunca dice una palabra más de la cuenta.

El cuerpo no puede con tanto


Lleno.
Tan lleno, como si me hubiera vaciado de semen
para siempre. En un solo día.

Solemne.
Tan solemne, como el razonamiento que vomito
cuando quiero mentir. Sin mirar.

Ausente.
Tan ausente de mí, como si me encontrase conmigo
mismo. Y me presentase.

Austero.
Tan austero, tan escaso, tan vacante…
Tan lleno, tan solemne, tan ausente…

Posted by Ático at 17:51:32 | Permalink | Comments (3)

Saturday, May 24, 2008

Quincuagésimo quinta: Tu silencio

Mi desconocida:
Interpreto tu silencio como lo que es.
Es tu sentido práctico de la vida, tu capacidad de resolver, tu facilidad para apartar lo que no debe ser.
Y por eso te admiro.
Es la imposición de la vida que empuja y no te puede. Tú puedes más.
Es la manera limpia de resolver.
No lo percibo como un desprecio; que sé que no lo es. Más bien lo interpreto como las cuerdas del límite.
Simplemente, sabes pararme sin hablar.
Y yo sé lo que no puedo pedir.

 

                       Desnudándome de amor

                                                 
Me iré desnudando,
tira a tira,
de la piel que esperaba tus caricias.
Vendaré las querencias
con cinta aislante.

Iré soltando amarras
 poquito a poco.
Sólo te pediré lo disponible.
Seré lógico.

Tiraré a los detritos de cada día
 un poco de corazón.
Se irá vaciando, honda y oscura,
la caverna de hombre donde se aloja.
Dejaré de ser tan tonto,
tan romántico.

Bueno,
pasaré un poco de ti.
Seré práctico.

Posted by Ático at 18:38:46 | Permalink | Comments (8)