Cuadragésimo sexta: Canela en la piedra
Mi desconocida:
Rebosaban alegría las terrazas en el interior de la plaza. El bullicio se encaraba al viajero y le invitaba a entrar en el juego de miradas, tertulias y risas. La piedra, con su recto proceder castellano, abrazaba sin gestos, rodeaba sin palabras. Piedra enjoyada y austera a la vez.
Era un decorado de color canela.

Asentada en los siglos
guardas la compostura
mirando al mundo con suficiencia
enjoyada
y recién llegada de la peluquería.
Sin embargo, por dentro, hierves
mujer de piedra canela.
Por dentro, hierves.
Por fuera, fría.
Por fuera, piedra.
Pero la piel de dentro
la que se deja lamer por el sol de la tarde
la que se deja tomar las medidas
es la piel que me queda de ti.
Me gustas más por dentro, mujer de piedra canela.
A la Plaza Mayor de Salamanca.
Rebosaban alegría las terrazas en el interior de la plaza. El bullicio se encaraba al viajero y le invitaba a entrar en el juego de miradas, tertulias y risas. La piedra, con su recto proceder castellano, abrazaba sin gestos, rodeaba sin palabras. Piedra enjoyada y austera a la vez.
Era un decorado de color canela.

Mujer de piedra canela
Asentada en los siglos
guardas la compostura
mirando al mundo con suficiencia
enjoyada
y recién llegada de la peluquería.
Sin embargo, por dentro, hierves
mujer de piedra canela.
Por dentro, hierves.
Por fuera, fría.
Por fuera, piedra.
Pero la piel de dentro
la que se deja lamer por el sol de la tarde
la que se deja tomar las medidas
es la piel que me queda de ti.
Me gustas más por dentro, mujer de piedra canela.
A la Plaza Mayor de Salamanca.







No distingo bien, ¿es Salamanca? (Comment this)
Un beso grande
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