Trigésimo tercera: Tu abanico
| Mi desconocida: Porque busco tu encuentro, te encuentro en todo lo que veo. En una terraza urbana, a la vista del sol de invierno que se sorprende a sí mismo por su inesperada presencia, desde la mesa de enfrente, una mirada vuela. No es la paloma de la paz, que es el águila que baja rápido y rápido se va. Cada vez que el ágil camarero rompe el espacio, con su ida y su vuelta, hay una tregua. Tras la tregua, la terraza se sosiega, las miradas se preparan y las dos águilas suben, se cruzan y casi se tocan. Las águilas vuelven y aterrizan en sus nidos con la misión cumplida. Entonces se mueven las manos, que sí son palomas, y luego tus piernas, tomadas por el sol, pasarelas de la inquietud, alargadas hasta un final inconcreto. Cuando todo está en su sitio: la mirada en el horizonte, las manos sobre la mesa, las piernas orgullosas, el vestido oculto tras el cuerpo, aparece tu abanico y me habla sin palabras. ¿Serás tú? ![]() Gustav Klimt Tu lenguaje no verbal
|








Gracias por enlazarme. Haré lo mismo, y quedaremos enlazados :) si no para siempre, al menos hasta que la curiosidad nos lleve a transitar el camino que va y viene de un blog al otro. Todos los blogs servimos de puente, a través de nuestras palabras pasan los caminantes, y continuan sus caminos, pero, a veces, alguno vuelve a sentarse en el pretil... (Comment this)
Besos (Comment this)
(Comment this)
Gracias por vuestro gesto y por vuestras palabras. (Comment this)