Sexagésimo novena: Me arrastras
Mi desconocida:
Me arrastras por el suelo con la fiereza de la hembra montaraz. Con saña.
No te revuelves por dolor, que yo no te dañé. Te revuelves por gusto.
Alfredo Enguix
Poema decadente
Cuando dices que me amas,
cuando de veras te clavas,
tanto me desgarras
tanto
que me rompes el amor a borbotones
y deshaces
con tus manos.
Arañas la noche por la espalda
y haces daño sin querer.
Luego
inocentemente
estampas mi sangre en diez cruceiros
esculpidos en escarnio.
Los busco, para verlo, aunque me duele.
Y terminas azuzando mi deseo.
Y entro en tu madriguera
donde puedes asfixiarme sin notarlo.
Y cuando por fin me libero
de este sueño atormentado,
busco de nuevo la asfixia.
Y como loco al carcelero, te llamo.
Como un tonto, yo te amo.
.
