Saturday, March 7, 2009

Sexagésimo séptima: Sabor

Mi desconocida:

Cierto día, por los montes de Laciana, me topé con un lobo primario.
Cómo éramos conocidos, nos saludamos.

Quien me acompañaba, joven y vegetariana, se mostró curiosa.

- ¿A qué sabe la carne de cordero?

- No me da tiempo a pensarlo: perseguirlo, acosarlo, asirlo, derribarlo, reducirlo, someterlo, partirlo en mil mitades,  devorarlo…

   Me preguntas a qué sabe.
Y no sabría decirlo.

No te diré que ha sido dulce

 

No te diré que ha sido dulce,

porque ha sido otra cosa.

 

Ni plácido, porque no.

Mojado sí,

como los venenos de los amantes.

 

Mezclado con las ansias

que sujetan las ganas a sorbos,

 

y lo devoran sin masticar,

ni degustar,

ni dejarle al sabor complacerse.

 

Sin dar tregua  a la fuerza.

Sin respirar, casi. Con la mente en blanco.

Buscando el hueco que te lleva a la salida.

Pidiendo el fin.

.

Posted by Ático at 10:29:24
Comments

One Response to “Sexagésimo séptima: Sabor”

  1. Zeltia says:

    vaaaaya.
    tempestuoso y urgente.

Leave a Reply