Sexagésimo séptima: Sabor
Mi desconocida:
Cierto día, por los montes de Laciana, me topé con un lobo primario.
Cómo éramos conocidos, nos saludamos.
Quien me acompañaba, joven y vegetariana, se mostró curiosa.
- ¿A qué sabe la carne de cordero?
- No me da tiempo a pensarlo: perseguirlo, acosarlo, asirlo, derribarlo, reducirlo, someterlo, partirlo en mil mitades, devorarlo…
Me preguntas a qué sabe.
Y no sabría decirlo.
No te diré que ha sido dulce
No te diré que ha sido dulce,
porque ha sido otra cosa.
Ni plácido, porque no.
Mojado sí,
como los venenos de los amantes.
Mezclado con las ansias
que sujetan las ganas a sorbos,
y lo devoran sin masticar,
ni degustar,
ni dejarle al sabor complacerse.
Sin dar tregua a la fuerza.
Sin respirar, casi. Con la mente en blanco.
Buscando el hueco que te lleva a la salida.
Pidiendo el fin.
.

vaaaaya.
tempestuoso y urgente.