Sexagésimo quinta: Las manos
Mi desconocida:
Que no fue sólo la desgana, que más bien fue necesidad de que las manos dejaran de hacer.
Ahora, cuando las manos han holgado lo necesario, cansadas de descansar, vuelven.
Ahora vuelven con ganas.

Jacob Collins
Manos
Llegan las manos viudas.
Templadas en forjas ajenas.
Rudas.
Se arriesgan a bajar a la espesura
de una selva más primaria que virgen,
más espesa que estética.
Llegan las manos viudas.
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19:27:21
Cansadas de descansar. Quién fuera mano…
Un beso enorme!