Saturday, February 28, 2009

Sexagésimo sexta: Iniciación

Mi desconocida:
Dice Longinos que aquel día  regresó al barco recio y categórico.

Dice que aquel día fue más temprano que otras veces porque ya no necesitaba trasnochar para mostrar su cuajo.

Dice que nadie lo vio entrar, ni falta que le hacía. Que llegó alto por la calle ancha. Que llegó tranquilo, con la frente amplia. Y que volvió con el pecho abierto a quien lo viera.
N
o tenía prisa. 
Re
gresó al barco y dijo hola. Sólo eso.


                                                                                                                                                   Hera y el león de Menea

Poema sencillo a un proceso evolutivo

 

Un cuerpo se acerca a un cuerpo

y pide permiso para entrar.

 

Ha dejado

en el vestíbulo del tiempo

un educado olor a mermelada tímida.

 

La mujer

que teje en el cuarto

hace

con el placer del cuerpo

un sombrero mejicano.

 

Y el hombre

que entró tímido

camina ahora orgulloso

a la salida del burdel.

.

Posted by Ático at 08:46:31 | Permalink | No Comments »

Saturday, February 21, 2009

Sexagésimo quinta: Las manos

Mi desconocida:

Que no fue sólo la desgana, que más bien fue necesidad de que las manos dejaran de hacer.

Ahora, cuando las manos han holgado lo necesario, cansadas de descansar, vuelven.

Ahora vuelven con ganas.


                                                                                           Jacob Collins

 

Manos

 

Llegan las manos viudas.

Templadas en forjas ajenas.

Rudas.

 

Se arriesgan a bajar a la espesura

de una selva más primaria que virgen,

más espesa que estética.

 

Llegan las manos viudas.

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Posted by Ático at 19:27:21 | Permalink | Comments (1) »