Apareció un día, mimosa y llorona, atravesada por los desgarros de una pérdida. Se revolvió al día siguiente, repleta de fuerza, azuzada por los caballos de la vanidad destartalada. Pidió disculpas y se le vieron los sentimientos. Sin ropa interior. Amó, gozó. Dio, suplicó. Golpeó la cara de su amado con ese abofetear inocente que sólo ella sabía. Se hizo querer como una niña sin abrir, como una fruta, como un pájaro en peligro. Se fue, un día de sol.
Luis de la Fuente
Claroscura
Se bajó las bragas y era oscura como el deseo irrefrenable del lobo desahuciado. Dura, amarga, inequívoca. Se quitó el vestido inmaculado y era clara como la luz diáfana que traspasa y tiñe mi celosía. Suave, dulce, indescifrable. Era clara y oscura, tierna y terrible, frágil y fuerte, mimosa y mordaz. Era clara y oscura.
Mi desconocida: Dice una señalada tradición que, cuando Roma hacía valer su derecho en más de las tres cuartas partes del Mediterráneo, fue ajusticiado un joven y, de resultas, condenado a morir colgado de una cruz, formada por dos troncos de madera, en un monte de la ahora Cisjordania. El joven, que había tonteado con la filosofía y la teología, sin llegar a nada de provecho, acabó con su mente y su voluntad al servicio de ideas peregrinas y no por eso menos peligrosas para las gentes de bien, algunas de las cuales le seguían de modo inocente e irresponsable. Hubo de actuar la autoridad moral para poner las cosas en su sitio. Nostálgicos hay, que aún defienden aquellas ideas equivocadas, que hubiesen llevado al pueblo de Dios a la lujuria y a la irreverencia, como ya había ocurrido en otros tiempos. ¿Adónde, sino, podría llevar la falta de principios y de valores que permitían confundir a la mujer decente con la prostituta, al justo con el pecador y al hombre de honor con el arrastrado? Como es dicho, aún quedan nostálgicos que defienden con tozudez las ideas de aquel joven y condenan su castigo. Sin embargo, cualquier persona sensata entenderá que se hubo de hacer lo conveniente. Es más, no creo que sea difícil intuir la indudable intervención divina en la mano de las autoridades que tuvieron la responsabilidad de juzgarlo, condenarlo y ejecutarlo, devolviendo al pueblo humilde el sentido de la justicia y de la honestidad, valores y principios que nunca debieron haber sido puestos en riesgo.
Dibujo: Jesús Quiroga
Casi conseguido
Nosotros tenemos los valores.
También tenemos los principios.
Sólo nos faltan los escrúpulos.
Mi desconocida: Antes de sentarse, miró a lo lejos. Antes aún de mirar, se sacudió el polvo del bajo de los pantalones. Antes aún de sacudirse el polvo, lo pensó. Antes de pensarlo, venía andando.
Diego Segura Carmona
Preludio No maldigo la vida que he vivido ni me veo en las vísperas de un fin ni siquiera en el ocaso de vida y circunstancias. Sólo estoy esperando.
Estos días, mi amigo Longinos persevera en su lucidez, aunque para ello utilice una cierta nostalgia, retales malcosidos de la vida y restos de existencias. Se diría que hace liquidación.
Barco de madera
Hombre maduro, barco de madera, historia creciente, proyecto menguante. Término.
Aguas calmas, tranquilas. Equilibrio sobre el centro grávito. Vivo en paz y en paz palpito. Siento deseos de agradar.
Sueños de tormentas. Ilusión de pura sangre retirado a las cuadras. Añoranzas.
Naves quemadas en una noche de verano. Evidencia constatada de que tras la tempestad vuelve la calma. Retorna el sosiego. Recupero.
Esta mañana he despertado con agujetas en el alma.
Comentarios Recientes
Supongo que estás de vaca
Beso
Qué envidia!
Un beso enorme!
Yo no bu