Sexagésimo tercera: Espera incierta
Él ya no quería verla. Quizás, si se le hubiera preguntado antes, habría respondido de un modo diferente.
Pero, ahora, cuando ya se le fueron las ganas de volver y la nostalgia se había apoderado de las ilusiones; ahora, cuando el sentimiento se volvía oscuro, no se atrevía a preguntárselo.
Ahora era tarde. Había pasado el carnaval.
A veces pensaba que ya no quería volver a verla. A veces, pensaba que sí.

Víctor Wang
La casa te está esperando
De pié, como esperan los amantes inquietos
en el andén.
Vacía.
Con ganas de llenarse de ti.
Mirando al horizonte.
Deseando sentir que entra tu llave
y llega tu hola
y que vuelve a sentir la planta desnuda de tus pies
al recorrerla.
Con las ventanas muy abiertas
y los brazos también,
la casa te está esperando.

