Sunday, June 29, 2008

Sexagésima: Ella

Apareció un día, mimosa y llorona, atravesada por los desgarros de una pérdida.
Se revolvió al día siguiente, repleta de fuerza, azuzada por los caballos de la vanidad destartalada.
Pidió disculpas y se le vieron los sentimientos. Sin ropa interior.
Amó, gozó.
Dio, suplicó.
Golpeó la cara de su amado con ese abofetear inocente que sólo ella sabía.
Se hizo querer como una niña sin abrir, como una fruta, como un pájaro en peligro.
Se fue, un día de sol.


                                                                                                                        Luis de la Fuente

 

Claroscura


Se bajó las bragas
y era oscura
como el deseo irrefrenable del lobo desahuciado.

Dura, amarga, inequívoca.

Se quitó el vestido inmaculado
y era clara
como la luz diáfana que traspasa y tiñe mi celosía.

Suave, dulce, indescifrable.

Era clara y oscura,
tierna y terrible,
frágil y fuerte,
mimosa y mordaz.

Era clara y oscura. 

 

Posted by Ático in 16:44:29 | Permalink | No Comments »