Friday, June 20, 2008

Quincuagésimo nona: Valores

Mi desconocida:
Dice una señalada tradición que, cuando Roma hacía valer su derecho en  más de las tres cuartas partes del Mediterráneo, fue ajusticiado un joven y, de resultas, condenado a morir colgado de una cruz, formada por dos troncos de madera, en un monte de la ahora Cisjordania.
El joven, que había tonteado con la filosofía y la teología, sin llegar a nada de provecho, acabó con su mente y su voluntad al servicio de ideas peregrinas y no por eso menos peligrosas para las gentes de bien, algunas de las cuales le seguían de modo inocente e irresponsable.
Hubo de actuar la autoridad moral para poner las cosas en su sitio.
Nostálgicos hay, que aún defienden aquellas ideas equivocadas, que hubiesen llevado al pueblo de Dios a la lujuria y a la irreverencia, como ya había ocurrido en otros tiempos.
¿Adónde, sino, podría llevar la falta de principios y de valores que permitían confundir a la mujer decente con la prostituta, al justo con el pecador y al hombre de honor con el arrastrado?
Como es dicho, aún quedan nostálgicos que defienden con tozudez las ideas de aquel joven y condenan su castigo.
Sin embargo, cualquier persona sensata entenderá que se hubo de hacer lo conveniente. Es más, no creo que sea difícil intuir la indudable intervención divina en la mano de las autoridades que tuvieron la responsabilidad de juzgarlo, condenarlo y ejecutarlo, devolviendo al pueblo humilde el sentido de la justicia y de la honestidad, valores y principios que nunca debieron haber sido puestos en riesgo.


                                  Dibujo: Jesús Quiroga

Casi conseguido

Nosotros tenemos los valores.
También tenemos los principios.
Sólo nos faltan los escrúpulos.

Posted by Ático in 10:04:28 | Permalink | Comments (1) »