Decimosexta: Despeinada
Mi desconocida:
Te supongo tranquila, detrás de tu anónima trinchera, sonriéndole confiada a un inocente juego de palabras.
O quizá, imaginando una aventura soft, entre algodones y plumas, en una habitación tranquila, de cama amplia, sábanas limpias y vistas agradables.
Ella era capaz de salir a la luz, soltar los botones de su pecho, deshacer el orden de lo cotidiano y provocar un pequeño torbellino.
Era capaz de mostrar su lencería en una habitación estrecha, de un hotel ruidoso, de un barrio más que sospechoso, de una ciudad tercermundista.
Yo te deseo, con los botones al aire, con la mirada envuelta en sonrisa y la sonrisa en mensaje.
Y aunque sea en habitación tranquila, en cama amplia, con sábanas limpias y vistas agradables, yo te deseo despeinada.
La habitación tranquila
. La habitación tranquila La cama amplia Las sábanas limpias Las vistas agradables . Los cuerpos cercanos El pensamiento turbado El gesto elocuente La mirada perdida . Las distancias cortas Los juegos prohibidos El pelo revuelto Las sonrisas cómplices . Los cuerpos tendidos Las manos abiertas Las bocas mojadas La sangre allí . El vientre expectante El caballo galopando El pecho abierto Las piernas más . La tormenta en la tarde El sueño en la noche La luz en la mañana Y el beso de la paz . La habitación tranquila . .
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Yo no bu
Un
pero también vacant
Abrazos.
Gabriela