Tercera: De juego y lenguaje
Mi desconocida:
El macho león entró en el parque natural. Entró despacio, como cualquier mañana de domingo, con el periódico bajo el brazo y disfrutando de un sol que invitaba a la pereza.
Una hembra leona, ajena, jugaba distraída con su cría.
La hembra leona, cuando juega, cuando mueve sus caderas, o sea, sus cuartos, envía caricias al cerebro del macho león.
El macho león sintió la sacudida y se hizo el despistado. No era un macho vulgar, por lo que abrió el periódico. Comenzó a leer, con el rictus apretado del miope, y a todo el mundo le pareció un macho serio.
Más tarde, alguien se le acercó, le traspasó una cría e intercambiaron cuatro frases formales. Después, alguien se fue sola y el macho recordó que tenía un periódico.
Su cría y la cría de la leona ajena, recién se conocieron para jugar, ya jugaban con ella. La hembra, juguetona, moviendo sus caderas, o sea, sus cuartos.
El macho león soltó el periódico, se quedó pensativo, aflojó sus patas y dejó descansar su cuerpo en el suelo. Allí mismo se murió de gusto.

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Juego
Mientras nos besamos,
en las sombras del parque
de labios y oquedas,
deja que jueguen
tu niña y la mía.
Que se reconozcan,
si no se conocen.
Deja que se toquen
mientras nos besamos.
Llenas de gozo se buscan,
se encuentran,
se tocan, se mojan,
con tanta inocencia...
Deja que jueguen
dentro de la casa
que tus labios abren,
mientras yo te beso.
.







Comentarios Recientes
Yo no bu
Un
pero también vacant
Abrazos.
Gabriela