Vigésimo séptima: Se apaga una vela
Había sido feliz, a pesar de no haberle faltado de nada.
Cuando recibió la noticia, tardó siete días en disponerse. Luego, todas sus vivencias se sucedieron, cogidas de la mano, como los vagones del tren que sale sin prisa de la estación.
Todo lo hizo siguiendo un orden.
Las llamó, de una en una, y con cada una tuvo su detalle. Con la más querida se detuvo a llorar.
Finalmente, repuso el ánimo en su sitio y le dio a las cosas su verdadera importancia. Sin muchas palabras.
.
Cómo se apaga
. Se apagan las velas de una en una como en un rito. Sin alegrías. Como en el nacimiento de la noche sin estrellas. . Una de ellas, la más querida se va a su hora como la crónica de una muerte anunciada muchas veces presentida mil veces preparada y dolida tantas veces. . Se apaga en silencio. Como ha de ser.
Posted by in 16:00:00
una vela se apaga…otra se enciende…es el ciclo de la vida. Sin alegrías, sin tristeza. Porque toca y ya está.
Darle a las cosas su verdadera importancia…
Qué pena que tardemos toda una vida en lograrlo.
Besitos
Asi me gustaría irme a mí
Mmmm! Nueva imagen… Me encanta la foto de los libros. Mi casa es así, llena de cosas antiguas.
Buenas noches
Hola mi querido Ático.
Duelen tus letras, se clavan en el alma como espinas envueltas en la sombra de la vida, en el viento de una noche infinita, en la amargura de un instante que nunca debió nacer…
Espero que sólo sea un poema, bello, pero doloroso.
Muchos besos mi amigo querido.
Es el dolor maleable como la cera, y desde el dolor, la luz, fíjate que regalo.
Un beso
rosa_desastre
La banalidad del último viaje, que se dibujaba en la carta de la semana anterior, ha dado paso a la aceptación de la agonía, que Angélica duele en sí, y que sublima por aceptación, que no por agonía.
Lola, gracias por acercarte al ático. Gracias por tu comentario. Dejas en él un homenaje a la madurez (Zafferano la sitúa en la etapa final) que en tu caso hay que suponer muy precoz y que quizás sea un síntoma de equilibrio interior, armonizador del desgaste y la aceptación.
La pena de no conseguir ese equilibrio hasta que la vejez nos dé argumentos (paradigma de accidente) se quita sola. Por eso Zaffe, que tiene más retranca que un gaiteiro gallego, se autoexcluye de la madurez personal. (Se intuye modestia).
A Nadha le gustaría irse así, como un trámite banal, como si se tratara de darse de alta de la luz, o el gas. Me gusta el estilo. No estaré para verlo.
Quizá le interese enviar una colaboración (nombre y apellido reales) a donde usted se dirige con cierta frecuencia…
Ya sabe el email.
Alenarte
Con mucho gusto, Alena.
Esa vela que se apaga ojalá no sea como los sueños…
Buen poema.
Un abrazo Gus.
http://poemasdegustavotisocco.blogspot.com
Un sueño que se apaga, una ilusión que recorrió su camino.