Sábado, Junio 16, 2007

Decimocuarta: Lectura / lectora

Mi desconocida:

Es, la lectura, nuestro cordón umbilical .

Deje que me vierta en ello, por tanto, en la mañana del sábado, y hable de leer mientras escribo.

Deje que me entusiasme con la lectura de primavera, cargada de vida, como la naturaleza, que llega en abril y se abre en flor a la novedad.

Por cierto, habrá observado usted, mi permanente desconocida, y no sin una cierta sonrisa, que le he reservado para esta charla un tratamiento inhabitual. No se inquiete. No vea, en el usted, otra cosa que el milagro del respeto que aprieta sin molestar. Que funde y no confunde. ¡Qué milagro, el de la madre tierna canaria, o latinoamericana, que trata de usted a sus polluelos! ¿Verdad? Se funden, la cercanía y el respeto. No vea en ello, pues, distancia. Sólo lo usaré cuando me sienta muy sensible a los pequeños movimientos. Y usted, lo notará.

Deje, ahora, que me pierda en el recuerdo de la lectura de invierno, compañera de chimenea, cómplice bajo el edredón.

Y, también, que me anticipe a la frívola lectura de verano, mojada por el deseo, pero, a la vez, protegida por las manchas de una crema solar impertinente.

Cada lectura, mi paciente desconocida, tiene su lectora. Si me atrae la lectura de primavera, también me estimula su lectora. Si cálida es, la lectura de invierno, su lectora se me antoja amorosa. Suelta y alegre, veo a la lectora de verano.

Y he dejado, sin mentar, a mi lectora favorita. Por algo será.

 

                                    Eos (Eduardo Laborda)                                                       

Lectora de otoño

Se encara al viento
en la montaña sólida y redonda.
Se entrega
tranquila
a la mañana tibia de un otoño.
Recibe aliento en plena cara.
Sentada
deja que entre un pensamiento.
Lo acoge
como os digo
con un libro entre las manos.
Sosegada.
Posted by Ático at 12:09:10 | Permanent Link | Comments (13) |
Comentarios
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1 - Como siempre, uno se vierte sobre tus textos y queda pensativo, como con asombro de constatar que sentir tiene tantos ángulos, tantos órganos.
Muy bueno
 (Comment this)

Escrito por: Mauricio Feller at 2007/06/17 - 06:02:35
2 - No he podido menos que imaginar esas cuatro cartas sostenidas en las atmósferas pertinentes. Veo su nombre y su huella en el papel y veo tambien el florecimiento de sus destinatarias. El tiempo trae el clima y sus palabras, el consuelo. Besos. (Comment this)

Escrito por: Miriam at 2007/06/17 - 07:04:38
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3 - Mauricio, no sé qué tipo de lector encaja en su estación preferida. Sí sé que es usted un lector inteligente.
Miriam, veo sus cartas imaginarias y las vivo como propias, por su acierto. (Comment this)

Escrito por: Ático at 2007/06/17 - 23:53:04
4 - Mi querido/a desconocido/a:
No sólo puede usted regresar a mi espacio las veces que estime oportuno sino que será un placer y después de haberle leído también todo un honor.
Vuelva, yo lo haré a mi vez.
Un abrazo
Kit (Comment this)

Escrito por: Kit at 2007/06/18 - 01:02:00
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5 - Tus textos son pura poesía. Me encantan!!!

Creo q a mi me gusta ser lectora de cuatro estaciones xD.

1besito! (Comment this)

Escrito por: Holly_Golightly at 2007/06/18 - 16:40:02
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6 - Q lindo poema has construído con Piedra y Pluma!!! Gracias! (Comment this)

Escrito por: Holly_Golightly at 2007/06/19 - 18:09:53
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7 - Kit, será usted bienvenida.
Holly, su piedra y pluma me gustó. (Comment this)

Escrito por: Ático at 2007/06/20 - 23:18:53
8 - Esta mujer de cualquier estación, te lee. Alerta los sentidos. Disfrutando tus rincones.
-soliloquio- (Comment this)

Escrito por: Anónimo at 2007/06/29 - 01:35:13
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9 - Agradecido de tu lectura, mujer de cualquier estación. (Comment this)

Escrito por: Ático at 2007/06/29 - 22:19:50
10 - Un día, conocí a la mujer de entre estaciones. La que acudía a la siega en calurosas tardes de finales de verano; con un libro entre las manos y la mirada brillante posándose en el horizonte. La que detenía su lectura y cerraba los ojos para aspirar el aroma tan peculiar del trigo recién atado. La misma que paseaba, corría y jugaba cual niña bajo las mil tonalidades de las hojas de los robles desde el comienzo del otoño, y se sentaba sobre el mullido y aún seco musgo para empaparse del libro que tenía entre sus manos. (Comment this)

Escrito por: V. at 2007/07/05 - 09:11:41
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