Novena: Blando
Mi desconocida:
Dice Longinos que, allá, en Caracas, tenía un vecino huraño.
Dice que nadie quería coincidir con él por la escalera. Que, algunos, cambiaban de acera cuando lo veían venir. Que era un hombre amargo.
Tan amargo, tan huraño, tan huidizo...
Dice que no discutía con nadie. Que era porque se temía; porque no era capaz de controlar el monstruo interior.
Algunos creían que no se quería a sí mismo.
Tan austero era en el gesto, que resultaba difícil imaginar un cambio cuando le visitaba la tristeza.
Un día, contra lo que era habitual, lo vieron salir de su casa con una mujer. Bajó con ella hasta la puerta, a despedirla.
Todos sabían lo difícil que era verlo sonreír. Nunca lo hacía. Ese día, sí.
.
De tan abundante que ha sido la cosecha
Se me queda el amor por las esquinas. Se me cae de las manos. Se desborda del continente inconmovible. Se desliza por los bordes. . Llevo el amor encima, con sonrisa de domingo y el gesto de un novicio despistado, con los ojos grandes de niño sorprendido por tantos reyes magos no pedidos. . Se me queda el amor por las esquinas. Se me cae de las manos. Se desborda del continente inconmovible. Se me hace blando. . . .






Precioso. Felicitaciones! (Comment this)
Bebamos... (Comment this)
de las cuatro cardinales:
la esquina de la vida,
la esquina de la suerte
y la esquina de las palabras.
En la cuarta esquina
vive ella.
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¿Vergonzosa debilidad? Disiento.
Besos (Comment this)