Sexta: Desnudo de mujer
Estriptis de un día inocente
La vi en una playa nudista. Sólo unas gafas de sol. Sólo el negro de un pubis negro acompañaba al negro de las gafas. Era una mujer de rasgos correctos y muy bien proporcionada.
Cuando decidió irse, se levantó despacio. Se puso, primero, las bragas y luego el sostén. Se colocó una falda corta de color negro que ocultó parte de su cuerpo. Siempre, despacio. Finalmente, aún con los pies descalzos, se enfundó una camiseta blanca y ajustada. Se fue convirtiendo, así, en una mujer irresistible.
Mientras abandonaba la playa, se iba llevando, en cada paso, su levedad y su cadencia; y se iba haciendo más deseable, cuanto más lejana e inalcanzable.
Cayó la tarde sobre una terraza repleta de miradas. Y estaba ella, con su falda negra, con su camiseta blanca y con sus protectoras gafas de sol, que no se había quitado en todo el día.
Y lo hizo. Se quitó las gafas y surgió una mirada directa y limpia. Sentí un azaroso pudor.

lartigue
Ella está en su sonrisa
Nada me ilusiona más que ver sus ojos mentirosos, su sonrisa pedigüeña, y la mirada que se queda. Me voy a la deriva, mientras la miro, si la mirada me devuelve. Y cuando regreso a mí, se han consumido los siglos con la mente suspendida entre miradas. Nada me ilusiona más que su sonrisa. . .






Besos de jabon desde el Club de los poetas (Comment this)
Realmente turba más una mirada que toda la desnudez del mundo.
Besos (Comment this)