Saturday, June 13, 2009

Septuagésimo cuarta: En Portavedra

Mi desconocida:

Cuando Longinos me quiso relatar lo que había vivido con Clara, su amante lisiada, se le humedecieron los ojos.
No es Longinos un hombre de ojos húmedos, y menos en los momentos en que con ello pudiera quedar bien. Por eso, cuando le vi pasar por la mejilla el borde de su mano agrietada, de tanta mar y tanto rozar cabos, su mano grande y destartalada, se me instaló un trago de amargura en la garganta. Los dos acabamos disimulando. Cada uno lo suyo.

Estábamos en Portavedra, mirando al mar, y allí nos quedamos callados.


                                                                                                                                                      Roxana Chile Bühler

Paisaje III

 

Ayer puse flores en tu cama.

Las dejé reposar, sin prisa,

como quien deja al alma

perderse en la distancia.

 

Era tu cama blanca.

No era la nuestra,

ni la cama barroca de la torre.

Era tu vientre.

 

Eran las flores dulces de adormidera.

Tampoco eran las nuestras,

las camelias.

Era mi sentimiento entristecido.


Ayer puse flores en tu cama.

Y recosté mi cara en tu silencio.

 

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Monday, June 1, 2009

Septuagésimo tercera: Círculo

Mi desconocida:

Limpia de enredos la pusieron sobre la tierra, limpia de trucos la esculpieron, limpia de odios y contradicciones la vieron llegar.

Limpia de mancha, se entregó.


                                                 Guennadi Ulibin

 

 

Sembrado por los días y los dioses.

Cercano al cielo.

Bendito por hombres y bestias.

Aquí te tengo, mujer.

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Sunday, May 24, 2009

Septuagésimo segunda: Sensaciones, emociones y sentimientos para cuerda y viento

Mi desconocida: No sé qué decirte.


                                                                                                   Roxana Chile Böhler

 

No me mires,

que en tu mirada percibo su piel.

 

No me mires así,

mientras roza tu boca,

que me haces sentir mil puñales de hiel

cada vez que te toca.

 

No me mires con esa mirada perdida.

Sabes que pienso que es propia de mujer entregada

y cautiva.

 

No quiero que lo hagas así,

desde su espalda,

mientras veo tu rostro apoyado en su hombro,

recortado en su escuadra.

 
Si no me quieres dañar,

ni me quieres perder,

no me mires a mí mientras bailas con él.

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Sunday, May 10, 2009

Septuagésimo primera: Rojo

Mi desconocida:

Cegado por la soberbia de hombre no dispuso del tiempo que le hubiera permitido saber hasta dónde era un ser limitado.

Y ella no se lo dijo.


                                                                          Monserrat Gudiol

Con el vientre de mujer

tirando de mis sentidos

hasta el mismo abrevadero.

Tirar hasta querer.

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Sunday, May 3, 2009

Septuagésima: Evidencia

Mi desconocida:

Dice Longinos,  hombre muy viajado, que cuando ellas lo aceptaban, lo sabía por la sonrisa.


                                                                                                                 Jean Saudex

Imagen discreta de una sombra

 

Sube, la imagen discreta de una sombra,

el empedrado húmedo.

Desliza sus manos con misterio
hasta los rincones

sin esperar respuesta ni objeción.

Y la respuesta llega en forma de sonrisa.

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Friday, April 3, 2009

Sexagésimo novena: Me arrastras

Mi desconocida:

Me arrastras por el suelo con la fiereza de la hembra montaraz. Con saña.
No te revuelves por dolor, que yo no te dañé. Te revuelves por gusto.


 

 

                                                                                                                    Alfredo Enguix

 

 

Poema decadente

 

Cuando dices que me amas,

cuando de veras te clavas,

tanto me desgarras
tanto

que me rompes el amor a borbotones

y deshaces

con tus manos.

 

Arañas la noche por la espalda

y haces daño sin querer.

 

Luego
inocentemente

estampas  mi sangre en  diez cruceiros

esculpidos en escarnio.

 

Los busco, para verlo, aunque me duele.

Y terminas azuzando mi deseo.

Y entro en tu madriguera

donde puedes asfixiarme sin notarlo.

 

Y cuando por fin me libero

de este sueño atormentado,

busco de nuevo la asfixia.

Y como loco al carcelero, te llamo.

 

Como un tonto, yo te amo.

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Sunday, March 29, 2009

Sexagésimo octava: Comprensivo

Mi desconocida:

Mi amigo Longinos es un hombre de mucha mar.

Siempre sabe cómo decir lo que ya sabemos, pero de modo que no hiera.

Es pacífico, comprensivo y buen pagador.

Sobretodo, comprensivo.
Mi amigo Longinos es fácil de conformar.


                                                                                         Jan Saudex

Debajo de él

 

Se me quedó preñada

tras una noche larga

con un amante oscuro que no pasó del alba.

 

Lo montó en su grupa

y le calzó mi camisa.
Pero sólo un poco y sin caricias. 

Le dejó entrar, hurgar en su vientre.
Creo que le dejó hacer.

Aunque yo siempre he creído que no pasó de ahí.

Que no pasó de una noche.
Que no llegó a invadirla.

Que no traspasó su piel.

Que fue mía.
Que fue mia.
Que fue mía bajo él.

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Saturday, March 7, 2009

Sexagésimo séptima: Sabor

Mi desconocida:

Cierto día, por los montes de Laciana, me topé con un lobo primario.
Cómo éramos conocidos, nos saludamos.

Quien me acompañaba, joven y vegetariana, se mostró curiosa.

- ¿A qué sabe la carne de cordero?

- No me da tiempo a pensarlo: perseguirlo, acosarlo, asirlo, derribarlo, reducirlo, someterlo, partirlo en mil mitades,  devorarlo…

   Me preguntas a qué sabe.
Y no sabría decirlo.

No te diré que ha sido dulce

 

No te diré que ha sido dulce,

porque ha sido otra cosa.

 

Ni plácido, porque no.

Mojado sí,

como los venenos de los amantes.

 

Mezclado con las ansias

que sujetan las ganas a sorbos,

 

y lo devoran sin masticar,

ni degustar,

ni dejarle al sabor complacerse.

 

Sin dar tregua  a la fuerza.

Sin respirar, casi. Con la mente en blanco.

Buscando el hueco que te lleva a la salida.

Pidiendo el fin.

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Saturday, February 28, 2009

Sexagésimo sexta: Iniciación

Mi desconocida:
Dice Longinos que aquel día  regresó al barco recio y categórico.

Dice que aquel día fue más temprano que otras veces porque ya no necesitaba trasnochar para mostrar su cuajo.

Dice que nadie lo vio entrar, ni falta que le hacía. Que llegó alto por la calle ancha. Que llegó tranquilo, con la frente amplia. Y que volvió con el pecho abierto a quien lo viera.
N
o tenía prisa. 
Re
gresó al barco y dijo hola. Sólo eso.


                                                                                                                                                   Hera y el león de Menea

Poema sencillo a un proceso evolutivo

 

Un cuerpo se acerca a un cuerpo

y pide permiso para entrar.

 

Ha dejado

en el vestíbulo del tiempo

un educado olor a mermelada tímida.

 

La mujer

que teje en el cuarto

hace

con el placer del cuerpo

un sombrero mejicano.

 

Y el hombre

que entró tímido

camina ahora orgulloso

a la salida del burdel.

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Saturday, February 21, 2009

Sexagésimo quinta: Las manos

Mi desconocida:

Que no fue sólo la desgana, que más bien fue necesidad de que las manos dejaran de hacer.

Ahora, cuando las manos han holgado lo necesario, cansadas de descansar, vuelven.

Ahora vuelven con ganas.


                                                                                           Jacob Collins

 

Manos

 

Llegan las manos viudas.

Templadas en forjas ajenas.

Rudas.

 

Se arriesgan a bajar a la espesura

de una selva más primaria que virgen,

más espesa que estética.

 

Llegan las manos viudas.

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